CIUDAD GUZMAN, JALISCO, (EL SUR).- Un fuerte chubasco marcó el
tradicional reparto de Décimas que anuncia la fiesta que el Pueblo de Zapotlán
organiza para rendirle tributo al Santo Patriarca Señor San José y la Sagrada
Familia, en lo que fue una prueba de fe, porque las cuadrillas de danzantes y
sonajeros continuaron incólumes su marcha hasta la Santa Iglesia
Catedral.
Casi a la mitad del recorrido, cuando el contingente transitaba
frente a la presidencia municipal, se escucharon los truenos anunciando la
lluvia y enseguida comenzó de manera abundante el chubasco que durante media
hora se abatió sobre la ciudad.
El fuerte aguacero ocasionó que los numerosos asistentes y
espectadores buscaran el refugio en los portales y viviendas, pero los danzantes
y sonajeros, así como los integrantes de carros alegóricos, además de los
guardias de honor y mayordomos, refrendaron su fe al mantenerse firmes en su
devoción y continuaron hasta completar el recorrido.
Tras la lluvia se registraron las corrientes de agua y aunque
en algunos tramos rebasaron los 10 centímetros de altura, no fueron suficientes
para detener el recorrido de fe del pueblo de Zapotlán.
Fue en el ingreso de Catedral, donde la comitiva encabezada por
el señor Francisco Guzmán López y familia, mayordomos de la función josefina,
fueron recibidos por el sacerdote Alfonso Moreno Frías, para llegar al altar de
Señor San José y reiterarle el agradecimiento y veneración que Zapotlán la
refrenda al Patriarca.
Cabe resaltar que finalmente se dieron las condiciones para el esparcimiento
de las familias reunidas en el centro de la ciudad, con lo que inició la fiesta
anual más rumbosa de la región.