Por: Maricruz Serna H. maricruzsh.7@gmail.com
El mundo es una construcción de ideas, las cuales nos permiten mantener un orden dentro de la sociedad, vivir con la certeza de lo que va a pasar, repeticiones. Pero estos ordenes se van transformando a la vez que las ideas cambian a través de las generaciones, el ser humano se tiene que ir adaptando a los nuevos estilos de vida. El mundo esta cambiando y como consecuencia la sociedad se esta innovando. Dicha evolución incluye tanto a los valores y prejuicios de épocas anteriores, así como también el hecho de que la influencia moral por parte de la Iglesia Católica ha disminuido. En nuestros días se busca sobresalir profesionalmente, por lo tanto se ha comenzado a perder la importancia de la familia, todavía no se ha llegado a un alto porcentaje en ese punto de balance entre vida profesional y vida personal.
Los países de Latinoamérica se han caracterizado por contar con familias numerosas, ya sea en relación directa o inclusive indirecta como son la inclusión del primo segundo, la tía abuela, etc., y todos asisten a las reuniones familiares. En cambio, en países Europeos o cercanos como en Estados Unidos desde edades tempranas, 18 años aproximadamente, los jóvenes comienzan por abrir su propio camino y las familias se separan, el desapego es más fácil y común en estos países que en los latinoamericanos.
En la actualidad varios fenómenos como el consumismo, el empoderamiento de la mujer, la globalización, los medios de comunicación, entre otros, están transformando el modo de vida,. La situación en América Latina se basa en que las clases sociales altas se han comenzado a preocupar más por ejercer en su vida profesional que por participar en su vida familiar. Cuando antes se tenían hasta 10 hijos por familia o, por no vernos tan extremistas, 5 hijos por familia ahora se están teniendo un promedio de 2 hijos y no siempre por familia sino por mujer. Es aquí donde las familias están comenzando a reducirse. América Latina es la región con los porcentajes más altos de maternidad en soltería. En lugar de contar con dos padres que crían a los hijos dentro de un mismo hogar, se da mucho lo de ser padre soltero o madre soltera, e incluso se tienen hijos con diferente pareja, situación que no se solía dar con mucha frecuencia anteriormente.
El compromiso hacia mantener una relación estable, donde criar a los hijos como pareja ha pasado a segunda instancia. En la actualidad varias relaciones son de “unión libre” o también conocidas como “parejas de hecho” en las que se mantienen las mismas convivencias que en un matrimonio con la excepción de que no se está comprometido oficialmente. En países en donde hay una mayor presencia laboral y ascenso social de las mujeres se tiene una mayor libertad para decidir su forma de vida. Sin embargo, no se encuentran estudios sobre la influencia de esta situación, de ser sólo un padre de familia, en el hecho de la constitución de una familia. Un dato interesante es que las parejas de unión libre que cuentan con un buen sustento económico y madurez suelen ser una opción progresista a la vida, menos atada a formalismos.
El núcleo familiar está atravesando por una transformación, ha pasado a tomar una segunda posición en la lista de prioridades de la sociedad. Lo que se ha vuelto de suma importancia es el ascender en el trabajo, mejorar el propio estatus social, el propio nivel de vida, por lo que se descuida el hecho de formar una familia. Los padres desatienden a sus hijos por cumplir con el trabajo, en consecuencia estos niños están creciendo sin su figura paterna o materna, como sea el contexto, están siendo criados por personas que contratan los padres para su cuidado. La relación entre padre-hijo esta pasando de ser afectuosa a ser material, cada vez es menor la atención y el tiempo que los padres de familia dedican a sus hijos. En un sentimiento de culpa por la falta de atención los padres tratan de comprar el afecto de sus hijos a través de juguetes o artículos por los que el niño se interesa, cuando en realidad lo que se necesita es el amor de un padre, no lo que el dinero pueda comprar. Esta “solución” la hemos ido creando como sociedad consumista.
El consumismo nos ha llevado pensar que el afecto se puede compensar con cosas materiales, cuando la realidad es otra. Se está creando a pequeños consumidores, que para futuras generaciones se hará más fácil el desapego emocional hacia las personas pero más difícil hacia los bienes materiales. Es una realidad que esta comenzando a presenciarse. Por lo tanto, un nuevo orden familiar no implica tanto el hecho de contar con muchos miembros, puede ser un matrimonio estable, ser una pareja de hecho, o ser madre soltera o padre soltero. Este nuevo orden familiar debe basarse en encontrar ese balance que permita a uno mismo sentirse satisfecho tanto en lo profesional como en lo familiar. No se puede negar el hecho de que somos una sociedad que esta sumergida en el consumismo, sin embargo todo es cuestión de saber y ser capaces de equilibrar nuestro modo de vida.
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