LA PIEDAD, MICHOACAN (BI).- Menores de edad con sus rostros sucios y el pelo desmarañado, observaban muy atentos un televisor de 15 pulgadas, las telenovelas en un cuartito hecho de madera y lleno de ropa y trastos sucios, mientras sus padres laboran en los campos de Yurécuaro como jornaleros agrícolas.
Algunos de ellos estaban descalzos, sucios y despeinados pero muy tranquilitos observaban una de las telenovelas en espera de que sus padres llegaran del jornal de trabajo, para comer.
Estos pequeñitos que oscilaban entre los 3 y 6 años de edad, ayer permanecían quietecitos en uno de los muchos cuartitos que hay de renta en el municipio de Yurécuaro, los cuales anualmente se llenan de migrantes que asisten a trabajar en los campos agrícolas.
La vecindad que fue visitada se localiza en la calle Simón Bolívar sin número en la colonia Ferrocarril, en donde los pequeños estaban solos viendo la televisión en un diminuto cuarto desordenado y lleno de ropa y trastos sucios.
Cuartitos que son rentados por muchas de las familias de migrantes que asisten a trabajar en los campos de Yurécuaro y Tanhuato y que no alcanzan un espacio en los albergues que la Sedesol ha construido, en los cuales cuentan con todos los servicios y pagan una mínima cantidad como renta, además de que el DIF les proporciona alimento a los niños y despensas básicas a los adultos.
Mientras que estos pequeños, nacen, crecen y siguen el mismo patrón de vida de sus padres quienes lo único que aspiran a darles, es un hogar en un diminuto cuarto de lámina de cartón, en los que escasamente se puede observar una cama o un catre, una estufa y no puede faltar la televisión que es el único refugio o apoyo para los menores.
En este caso, los pequeños no estaban solitos, sino bajo el cuidado de una joven de 16 años, quien ya portaba también un niño en brazos.
Historias como ésta, es tan sólo una de las muchas que se pueden apreciar en estos municipios en las que detrás de ella hay otros problemas, algunos mucho más serios pues se trata de hijos de padres alcohólicos que están obligados a vivir hacinados en pequeños cuartos sin servicios.
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