Ramiro Arredondo-Hernández E-mail plumadesalva@yahoo.com Puerto Vallarta Jalisco La verdad es que también hay buenas noticias, a pesar de que las malas parecen someter a los medios informativos. Los comunicadores profesionales recomiendan que debe existir un equilibrio en la difusión de ideas, para evitar deprimir a un público que, tarde que temprano, manifestará sus desánimos en un mercado que, de manera irremediable, irá a la baja por una reducción en el consumo y las ventas. Consecuentemente, las buenas noticias fomentan una recuperación social y económica, en tiempos en que la crisis parece dominar todos los aspectos existenciales. Sin embargo la realidad y la perspectiva, se vuelven algo abstracto porque son resultado de una percepción individual que, como bien puede interpretar correctamente una noticia, puede malinterpretarla. Tómese como ejemplo una buena noticia, aparecida hace semanas, cuando Calderón anunciara la emisión de nuevo papel moneda conmemorando el bicentenario de la independencia nacional. Esto resultaría que, a partir del pasado jueves 15 de octubre, empezaran a verse en circulación unos singulares y nuevos billetes de doscientos, de estilo europeo. La buena noticia fue que, finalmente, le cayera el veinte a Calderón sobre la condición anémica de una economía nacional, donde el “corto” del Banco de México había ocasionado una peligrosa escasez de circulante. Si se considerara al papel moneda como los glóbulos rojos de la sangre, esto explicaría el por qué de esa debilidad financiera que afecta, desde el más pobre hasta al más rico de los mexicanos. Y es que la política económica de los dos últimos sexenios, ha fomentado el uso del dinero plástico y las chequeras, creándose una economía virtual. Por eso hoy el dinero se ha reducido a meros guarismos, siendo rara la presencia de aquel papel moneda, que antes produjera satisfacción al realizarse cualquier transacción. La emisión de circulante es pues, una buena noticia porque la economía se incentivará, en cuanto el nuevo papel moneda comience a revitalizar al mercado de consumo y se dé un respiro a una mexicanidad, que tras nueve largos años de ajustarse el cinturón ya se hubiera acostumbrado a las limitaciones impuestas por una economía, que poco alentara el bienestar de la mayoría de mexicanos. La mala noticia es que, el aumento de circulante, pudiera ocasionar una nueva arremetida inflacionaria, si Calderón pretende disfrazar el déficit presupuestal de su régimen, imprimiendo más papel moneda. Esto a su vez, produce otra buena noticia cuando al menos cuatro sexenios priístas probaran, que la inflación no es mala por necesidad, ni hay que satanizarla, cuando sabiéndola manejar es el principal elemento promotor del empleo, al crearse nuevas industrias y promoverse los sectores de comercio y servicios, al contar el mercado con suficiente circulante. Así Uds. podrán concluir conmigo, que lo bueno y lo malo se da de la mano y todo es cuestión de saberle hallar el lado amable a la circunstancia, para encontrar que existen buenas noticias detrás de lo que aparece aciago. Por eso me gustaría cerrar este comentario diciéndoles, que ya faltan pocas semanas para que comencemos a salir de este conflictivo bache, en que tropezáramos con el resto de la nación. Sin duda vendrán tiempos mejores, pero en esta vez debemos ser muy cautos y estar siempre preparados, para capotear cualesquier mal tiempo con una sonrisa…
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