Carta abierta para el alcalde electo Ramiro Arredondo-Hernández E-mail plumadesalva@yahoo.com Puerto Vallarta Jalisco “Salvador: Quién sabe en qué recodo de la historia, la palabra “honorable” dejó de ser significativa para el ayuntamiento. O por qué adversidades esa letra “h” en el membrete municipal, ahora es motivo de burletas cuando antes enunciaba a una institución respetable formada por personas con honor. Algo valioso quedó destruido en el ayuntamiento, cuando comenzara a ponerse en duda esa “h” que hoy no representa honradez ni decencia y mucho menos honestidad. Porque Ud. no negará que aquélla antigua “h” denotaba la dignidad y el recato de un gobierno que debía observar en todo momento una actitud decorosa y recatada ante la ciudadanía y la opinión pública…” “Sr. González Reséndiz: Debería indagar por qué, esa “h” antes de la palabra ayuntamiento, ya no significa nada para nadie. Si Ud. me permite podría recordarle que la honorabilidad no se da en maceta, cuando nobleza y probidad son atributos cultivados a lo largo de toda una vida. Por eso al diluirse el valor de esta “h” también se perdió aquella vergüenza que obligaba a los gobernantes a observar recato y pulcritud, sobre todo en lo referente a los manejos de los recursos públicos. No negará Ud. que, ahora, la honra y el pundonor han sido desplazados por un torrente de desvergüenzas que condujeran a la alcaldía, aparte, al abuso del poder y a una descarada pérdida de la moralidad…” “Sr. Alcalde electo: Por esto el peculado prolifera a pesar de estar penalizado y el desvío de recursos pareciera ser el deporte favorito de esta casta gobernante. Tratándose de otro deporte nacional, no faltará qué pocoseso caiga en la estupidez de celebrar la ratería de estos fementidos, que consideran a la administración pública como un botín para saquear. Le pregunto a Ud. si podrá apelarse a aquellos viejos valores de la hombría, en estos tiempos en que la caballerosidad ya dejo de estar vigente, cuando a algunos gobernantes no les importa el haberse ganado una mala reputación o que su celebridad se deba más por haberse dedicado a la sinvergüenzada…” “Salvador: Yo le conmino a Ud. para que el ayuntamiento recupere la dignidad perdida y que la palabra “Honorable” sea trazada sin temor ni pena alguna antecediendo los membretes municipales. Es más, le reto a Ud. a que recupere para los vallartenses esa confianza, hoy por hoy, perdida. Recuerde que las advertencias nunca son en balde, y menos cuando se le está notificando que el ayuntamiento está urgido por una recuperación inmediata de esos valores que hoy, no son más que temas de conversación. Inaugure pues Ud. su trienio con una renovada honorabilidad, con una necesaria honradez, con una indispensable honestidad, de las que el pueblo está sediento…”
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