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Especiales
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PLUMA DE SALVA ®
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A replantear el turismo…
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Redacción Informativo del Sur de Jalisco buzon@periodicoelsur.com
Jueves 10 de Septiembre del 2009
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Ramiro Arredondo-Hernández E-mail plumadesalva@yahoo.com Puerto Vallarta Jalisco Cuando por tres años Felipe Calderón dijera y repitiera que, la economía mexicana estaba blindada –sepa Dios con qué extraordinarios medios– sería sólo cuestión de tiempo para que este federalismo –tan singular– diera asomos de estarse yendo al despeñadero. Y cuando todos imaginaban que el régimen calderonista estaba vacunado contra todas las adversidades que han arrodillado a la mexicanidad, ahora resulta que los dueños de la maquinita de hacer dinero, luego de realizar algunos malabares en sus gastos deberán proponer al legislativo más impuestos, dizque para tapar un boquete financiero producto de los errores administrativos de la administración calderonista. Y todo más o menos bien, hasta que se aprecian al menos dos discrepancias entre lo que Felipe Calderón quiere y lo que la pobreza mexicana no puede entregarle, en más impuestos. Así mientras este inquilino de Los Pinos elimina de un plumazo tres secretarías de estado, llama mucho la atención cuáles seleccionara para borrarlas. Y más cuando estas tres dependencias destinadas a desaparecer, no siempre estuvieran acordes con las conveniencias panistas, lo cual resultará también llamativo para las fracciones opositoras de ambas cámaras. Por eso la supresión de Turismo, Reforma Agraria y, Función Pública, pareciera ser más un acto con cierta intencionalidad para forzar a los legisladores, a la aprobación de más impuestos. En teoría esto explicaría el por qué Felipe Calderón y asociados escogieran precisamente esas tres secretarías, a sabiendas que representan desde viejas mañas hasta nuevas polémicas para los partidos de oposición en general. Habríamos de imaginar si los legisladores priístas y perredistas, luego de ponderar estas eliminaciones estarían dispuestos a la aprobación de nuevas cargas fiscales para un pueblo empobrecido que luego de haberse endeudado hasta el cuello, ahora da señales de estar listo para un levantamiento civil. Y todo por aquellas declaraciones felices y el empalagamiento de un Felipe Calderón convenciendo a esta mexicanidad de una ficticia fortaleza económica de México. Porque de aprobarse nuevos impuestos se afectaría de manera inmisericorde a la indigencia en que se ha sumido al país, debido a las pésimas políticas económicas y sociales. Y ahora por su ley, Calderón y el desnutrido secretario de Hacienda, quieren quitarle otro 2% de los pocos alimentos y medicinas que se llevan a la boca 70millones de necesitados, engendrados a partir de que la administración calderonista decretara una parálisis económica nacional, disimulada en una quizá ficticia pandemia de influenza. Ante esta realidad histórica, ninguna importancia asume el cierre de tres secretarías ociosas cuya existencia interesa a ciertas élites, mas no así al resto de los mexicanos. Baste revisar el caso de una SECTUR cuyas funciones han sido tan ambiguas como las de sus contrapartes estatales y municipales, que duplican y triplican tales “funciones” en un sector turístico donde otra vez por ley, se cobra un impuesto por alojamiento que sólo hay que aplicar en promociones turísticas. Fuera de este contexto, todo lo que pudiera decirse de SECTUR no pasa del mero membrete, cuando las acciones de esta secretaría han pasado por poco menos que intangibles y cuando no, por ineficientes, cuando la calidad del turismo que visita por ejemplo a Vallarta, desde hace años ha desmejorado mucho en calidad, al dejar una derrama económica calificada de plano como marginal. Por su parte la Reforma Agraria hace tiempo que dejó de ser un baluarte justicialista cuando ahora la mayoría de sus bateretes tienen qué ver más, con pleitos donde se atisban intereses inmobiliarios, que con litigios vinculados con el paradigma de “la tierra es de quien la trabaja” cuando hoy “la tierra es del que la fracciona”. En pocas palabras, el cierre de esta secretaría no hará que el cadáver de Emiliano Zapata pegue un reparo en su cajón cuando los sainetes relacionados con el campo seguirán ventilándose en otros tribunales sin que nadie eche de menos aquéllos dictámenes de una secretaría cuyos fallos podían revocarse, una y otra vez, a conveniencia de los actores. Parecido el caso de una secretaría de la Función Pública que heredara las malas costumbres de una SECODAM que igualmente podía ser manipulada, ya por el interés en pugna de agentes externos a la administración pública, que por la voluntad de funcionarios y gobernantes sacándole rebanada a la aplicación de recursos oficiales o manoseando el patrimonio propiedad de la federación o los estados o los municipios. Por eso, esta secretaría pasaría casi inadvertida para los mexicanos sobre todo desde el 2000 cuando a nadie pareciera interesarle quién y cómo arbitraba, en el correcto ejercicio de unos funcionarios expuestos a tentaciones, ahí donde se manejan los grandes recursos. Para concluir, si los legisladores confirman la eliminación de estas tres secretarías casi nadie las echará de menos, que no sean sino los desempleados por estas desapariciones. Y en lo concerniente a Vallarta y su dependencia casi total del turismo, los hoteleros deberían aprender sobre cómo le hacen otros destinos donde sólo dependen de la creatividad con que llevan a cabo sus propias campañas de promoción. Sirva como muestra el hecho de que cuando Vallarta dependía de los antiguos Fondos Mixtos de Promoción, fue cuando mejor salimos favorecidos con un turismo de alta calidad, situación que contrasta de manera rotunda con este actual turismo, de subsistencia marginal, que nada o muy poco le deja a nuestra planta turística y de servicios.
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