enviar correo electrónico buzon@periodicoelsur.com Inicio   |   Regionales   |   Deportes   |   Sociales   |   Especiales   |   Oportunidades  |   Fotogalerías   
Página de Inicio del Periódico/Semanario El Sur de Cd. Guzmán
  Ciudad Guzmán, Jalisco, México,
De Tecalitlán los sones
Los llamados “Arrieros”, fueron personajes importantes en el pasado siglo
J. Angel Chávez Nájar
buzon@periodicoelsur.com


Jueves 17 de Junio del 2010
Imprimir Nota
TECALITLAN, JALISCO.- Todavía a mediados del siglo pasado existían los llamados “Arrieros”, que eran por decirlo de alguna manera, comerciantes ambulantes, que jugaban un importante papel en la vida cotidiana de ese tiempo.

Recordemos esos valerosos e intrépidos hombres que incluso no solo transportaban mercancía, sino que servían a la vez de comunicadores, día a día escribían una página de la historia de esos añejos tiempos.

Tal es el caso de don Juan Bracamontes Barajas, quien fue un  conocido “Arriero” de esta localidad a principios del siglo pasado; conocía palmo a palmo todos los caminos de esta región, aunque según el decir de quien lo conocía, normalmente cubría la ruta Tecalitlán-Ahuijullo-Jilotlán de los Dolores y parte de Michoacán, quien día con día recorrería dichos caminos, solo la Semana Santa y en tiempo de Navidad los dedicaba a su familia, y por ende los animales también descansaban; si alguno estaba lastimado lo curaba.

La rutina de don Juan desde su adolescencia era levantarse temprano entre las 4 o 5 de la mañana ensillaba los burros, ayudaba a su patrón a cargar los animales, un promedio de 30; una vez hecho lo anterior iniciaban la marcha, la que solo detenían para consumir alimentos y para darles a los animales un descanso.

Por fin tras varias horas de camino llegaban a su destino, descargaban los animales, los desensillaban, les daban agua y su respectiva ración de hoja, regularmente se hospedaban en los mesones o cuando les iba bien con algún amigo o pariente y si no, donde les llegara la noche.

Luego de cenar, acomodaban un “petate” de palma y al otro día a volver a repetir lo del día anterior, darles su ración de maíz a los animales, ensillarlos, cargarlos e iniciar el camino y así sucesivamente todos los días.

Juan fue agarrando experiencia, lo que al paso del tiempo aprendió bien el oficio de arriero; bueno para manejar los burros, hábil para ensillar y cuidar de las mataduras, cuando las sillas le pegaban en el lomo y les hacían llagas.

Ya cuando el Sr. Bracamontes inició el negocio por su cuenta, el cobraba de 8 a 10 pesos por burro cargado con mercancía, don Juan adquiría mercancía a crédito e igualmente él les daba crédito a sus clientes, este consistía en dejarles mercancía y se la pagaban al siguiente viaje; también era costumbre “La tracala” que no era otra cosa que intercambiar mercancía.

Y como se dijo en un principio, también se acostumbraba cumplir con encargos más específicos como llevar recados hablados y escritos, cartas, paquetes, de Jilotlán a Tecalitlán o viceversa o lugares intermedios.

Y así era como se desarrollaban su actividad los llamados “Arrieros”, personajes importantes en los tiempos señalados: Cualquier parecido de alguna persona con este relato, es pura coincidencia.

Cronita_angel.teca@hotmail.com
arriba Arriba
Columnas Anteriores »
Acerca del Semanario El SUR | Directorio | Contáctenos |Aviso legal | ©2005-2011 Todos los Derechos Reservados.
Ciudad Guzmán, municipio de Zapotlán El Grande, Jalisco, México. Dudas y comentarios: buzon@periodicoelsur.com
Las marcas comerciales, nombres comerciales, nombres de productos y logotipos de terceros incluidos en este sitio web pueden ser marcas comerciales o marcas comerciales registradas de sus respectivos propietarios.
Resolución mínima de 800x600 píxeles. ¡Actualizar Navegador/Browser! Esta página se visualiza mejor en:
Internet Explorer 6+(6+) ' Netscape 8+(8+) 'Opera(8+) ' Mozilla ' FireFox ' Flash