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| Opinión |
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| ¿Somos acaso una bola de indios que deben correr a las colinas? |
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Redacción Informativo del Sur de Jalisco buzon@periodicoelsur.com
Lunes 26 de Abril del 2010
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Carlos Iván Rodríguez González rocivan_007@hotmail.com
Hace unos meses salió en cine y en DVD el documental de Iron Maiden, banda de heavy metal de origen británico (para quien fuera lo suficientemente inculto para desconocerla), sobre su gira de "Recuerdo" tomando sus primeros álbumes y tomando el nombre del documental del avión de la banda en el que viajan con todo su "Crew", escenografía y equipo.
Encuentro este documental enriquecedor y entretenido, no solo por ser un documental de mis bandas favoritas y donde se pueden escuchar sus canciones "clásicas", sino también porque dentro del film se puede observar cómo la banda ha influenciado a una parte de la población mundial, y al mismo tiempo es posible el ver desde detrás de la música y los que entretienen con ella, a las personas que la disfrutan, cómo es la economía de un país y cómo vive la sociedad dentro de ella.
Dentro de esto hubo algunos puntos que me llamaron la atención al volver a ver este documental la noche pasada, primero, cómo después de una década de haber sido vetados de un país, debido a la censura idiota de la ideología, principalmente el temor al "satanismo" que "inculcaba" la banda al tener demonios y canciones sobre demonios, en específico "the number of the beast", tanto la iglesia como el gobierno prohibieron el espectáculo; lo cual era, un simple espectáculo. Pero a pesar de esto, la gente continuó escuchando su música y los fans estaban por demás entusiasmados de por primera vez en una década poder escuchar a sus ídolos.
En otro punto de latino-América, en específico Brasil, la banda y sus discos ya no eran sólo música, tampoco una simple sub-cultura, habían llegado al punto de tener ser considerados como profetas o mesías de su propia religión, la cual acepta de forma pacífica y dentro de ella misma varias creencias culturales y espirituales; dentro de su iglesia, el "sacerdote" basa sus sermones sobre la moralidad en las letras de las canciones.
Pero lo más impactante fue cuando previo a un concierto, en un parque en medio de la ciudad, se encontraba un retén militar, registrando, por drogas u otras cosas que no fueran permitidas, a las personas que se disponían a entrar, tres con macana y otro detrás con ametralladora; incluso el vocalista de la banda, Bruce Dickinson, admite que era uno de los sitios que le preocupaban un poco debido a la posibilidad remota, al ver a los militares, de que algún tipo de evento estallara fuera del escenario, y que aunque la gente se veía feliz, se les notaba que vivían con la presencia constante del ejército y lo toleraban, o al menos es lo que el percibió.
Del lado de los asistentes una seguridad extremista, con un clima lluvioso, haciendo fila por una semana, con la comida arrebatada por el ejército, cámaras confiscadas, maltratos y excesos; y aun así, lo que más quería la gente era ver el espectáculo proveído con el esfuerzo de los 6 miembros mayores de entre 50 y 60 años, a una altitud de 2,640mts sobre el nivel del mar, 2620 metros más de su lugar de origen; con esto y más un show que disfrutaron y por el que lloraron los fans.
Si bien esto obviamente en ese momento era Colombia y no México, ya que por este pasaron sin pena pero con gloria, la situación es cercana, ya que no puedo evitar pensar o imaginar un escenario similar o peor en un futuro no muy lejano, con la presencia del ejército no sólo mexicano, sino también fuerza armada estadounidense, además del constante miedo provocado por los sicarios del narcotráfico y a la corrupción de nuestra propia policía.
Sin más que agregar no me queda más que reflexionar sobre una de sus canciones, ¿somos acaso una bola de indios que deben correr a las colinas, correr por su vida?
It brought us pain and misery It killed our tribe, it killed our creed it took our game for its own need
Run to the Hills Run for your lives |
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