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  Ciudad Guzmán, Jalisco, México,
De Tecalitlán los sones
Don Pablo Amezcua Luna, uno de los primeros dentistas que se estableció en Tecalitlán
J. Angel Chávez Nájar
buzon@periodicoelsur.com


Viernes 13 de Noviembre del 2009
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El personaje al que me refiero no es originario de este lugar pero lo consideramos de aquí, ya que la mayor parte de su vida ha radicado entre nosotros.

Don Pablo Amezcua Luna, nació en la vecina población de Pihuamo, Jalisco, el 8 de julio de 1918, sus padres fueron don Rafael Amezcua Castañeda y doña Tomasa Luna; el Sr. Amezcua Luna se vino a radicar a Tecalitlán en enero de 1949, hombre sencillo que trascendió en su actividad profesional por su dedicación a su trabajo que lo llevó a grandes logros en sus más de 90 años de edad, 53 de ellos dedicados a la odontología, joven inicio su ejercicio profesional.  

Sus estudios los hizo al lado de esos médicos que adquirieron los conocimientos de la especialidad de la misma forma en que en la actualidad el aprendiz de mecánico, de panadero o albañil, que aprende trabajando junto al maestro.

La familia Amezcua Luna estaba integrada por 12 miembros, incluyendo a don Rafael y a doña Tomasa, la situación económica de dicha familia pasaba por mal momento, por lo que el entonces joven Pablo, tuvo que vencer muchos obstáculos para poder estudiar; la primaria la realizó en su natal Pihuamo y en 1942 se fue a Guadalajara a aprender a ser Dentista.

El propio don Pablo nos cuenta lo siguiente: Yo nomás pedí permiso a mis padres de que me dejaran ir a estudiar, yo no los molesté en lo económico, me fui a abrir camino para aprender, el primer año me tocó acomodarme en una casa de huéspedes, ahí había varios estudiantes; como no tenía para pagar un cuartito, en la casa de huéspedes me prestaron el rinconcito de una escalera que daba a la planta alta de la casa, o sea, hacia los tendederos, en ese tiempo empecé a trabajar y ganaba un peso treinta centavos.

Quería aprender y no podía dejar el estudio, así pasé un año. Al siguiente año ya empecé a ganar más, fui mejorando mis estudios, llegó una ocasión en el que el especialista de los trabajos dentales no fue y le dije  a mi maestro…

Si gusta yo hago ese trabajo, entonces me dijo ¡no muchacho, ese trabajo es muy difícil!, pues permítame, déme la oportunidad de demostrarle que ya puedo hacer ese trabajo, y me dice no, mejor lo voy hacer yo, y no me vas a creer que lo echó a perder.

Había que soldar sobre porcelana, entonces le dije, maestro al cabo ya echó a perder ese trabajo, ahora bríndeme la oportunidad de corregirlo, entonces dijo, pues ahora está más difícil, insistí, pues si está más difícil considero que puedo hacerlo, qué le parece si me da la oportunidad.

Al fin me dijo, vaya con la secretaria y que le de oro para ese trabajo, a las tres horas terminé, le llevé el trabajo a mi maestro y quedó asombrado porque no se le notaba donde se le había fundido el oro, me dijo: te quedó perfectamente, Pablo, ¡me ganaste!, esto me valió para un buen aumento de sueldo.

A poco tiempo contraje matrimonio en Guadalajara, tuve problemas en el laboratorio en donde laboraba y no hallaba a dónde irme a trabajar, si a Pihuamo o a Tecalitlán y opté por “Tecalitlán” ya que en Pihuamo en ese tiempo no había energía eléctrica aquí en Teca ya existía una planta de luz y además aquí radicaba mi primo Teófilo Jileta Luna, con el que sentí un apoyo moral.

Prácticamente y formalmente fui el primer dentista que me establecí en este lugar, otros que venían solo eran de paso, o sea, por pequeñas temporadas. Cuando yo llegué estaba un señor de nombre Epifanio Zúñiga que se dedicaba a extraer muelas de forma rudimentaria con unas pinzas que ex profeso fabricó, ya que su profesión era la de herrero.

Anécdota: Recuerdo que cierta vez ocupó de mis servicios don Epifanio y le dije: hasta que va a pagar una de las que hace don “Pifas”, se río y me dijo ¡ah carajo ya me fregó! Posteriormente don “Pifas” me regaló “sus pinzas saca muelas” mismas que aún conservo como recuerdo.

Nota del redactor: Don Pablo Amezcua ha sido una persona muy activa en el ámbito social ya que siempre estaba presto a colaborar en cuanta actividad que lo invitaban.

Don Pablo participó en el primer comité que se formó para obras materiales de esta población; así también, trabajó incansablemente para el mejoramiento del camino del cerrito que va a la capilla de la Santa Cruz. Igualmente participó en varios comités de feria y de las Fiestas Patrias. Se retiró de su profesión de dentista en el año 2001.

cronista_angel.teca@hotmail.com
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