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Página de Inicio del Periódico/Semanario El Sur de Cd. Guzmán
  Ciudad Guzmán, Jalisco, México,
El Anarkista
Lencho
Lic. Rodrigo Sánchez Sosa
buzon@periodicoelsur.com


Jueves 14 de Febrero del 2008
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¿Lencho?, Lencho murió hace mucho.

Oye  tú Sabina, Vete a ver si  viene a la esquina, aquí con chencha, luego lueguito, aquí nomás...

A no ser que este con su abuela, cuando no está aquí está allá...

Ve dile que lo buscan.

Yo le dije clarito cuando se iba a casar, esa mujer no te conviene, esa mujer te va a matar. El decía que con que ella lo quisiera se conformaba. A que mi hijo, así era de menso, que Dios lo tenga en su gloria.

 Se fue secando, probresito, yo le empecé a notar su cara chupada y los ojos hundidos, me dijo que andaba crudo. Si yo sabía que entonces ya no tomaba, cómo le iba a creer.

-Ha de ser otra piruja, de esas con las que sabes andar

-No madre, esta es diferente, ella me quiere

-¿Y tus hijos, y esa pobre mujer?. Allá estaba sentada con sus dos chiquillos, esperándote, a mi me dan mucha lástima las criaturitas, ¿pa´qué pues echan al mundo criaturas si no las van a atender?, vuélvete con tu mujer Lorenzo, hazlo por los niños

- ella no es mi mujer, ni yo soy de ella, cuando la conocí ya traía su milagrito, y hasta usted le han contando con cuanto fulano anduvo antes ¿no? , ¿por qué se pone de parte de ella?

- Porque es madre, como yo. Tu ansina la aceptaste, pos´ntonces no la desprecies ...

-yo no la quería, usted más que nadie lo sabe, cuando se fue la Lupe lo mismo me dio, igual hubiese sido otra.

 Esta es diferente, madre, nos queremos, no me niegue su bendición.

Esa es su silla y sus espuelas, por ahí anda. El otro día me dijo que necesitaba llevar su caballo con el herrero, capaza que se puso a tomar con él, de que la agarran esos dos, se amanecen. Ya le dije que ese muchacho es más chico que él, un día lo va a comprometer por andar con sus lefiadas. Cuando no andan de pleito con otros borrachos, andan de enamorados; el muchacho qué, es soltero, pero este baquetón. No entiende. Por ahí viene, ahora lo vera. Ya es tarde, ni el día que murió llegó tan tarde. Por ahí se oyen los perros ladrar, señal que por ahí viene.

Allá puso su equipal, junto al limón que da a la ventana de mi cuarto. Ya no se volvió a levantar, ahí dormía. Lo oía entre la noche llamarla con quejidos largos, como arrastrando las palabras para formar una soga larga   que la pudiera alcanzar. En el día  no hablaba, ni ruido hacía, así fue hasta que murió. Luego volvió a ser el mismo borracho enamorado y pleitista de siempre. Cuando lo enterraron, al siguiente día dicen que lo vieron salir bien borracho de la cantina de  chencho, que fue a buscar a la muñeca y que con ella se amaneció. Cuando llegó a la casa lo regañé; uno de luto por él, y él de parranda con las pirujas. Si quiera hubieras esperado a que pasara el novenario, le dije. Siete de los nueve días del novenario llegó bien borracho a los rosarios. Uno como madre qué más quisiera, pero vea usted.

 Por ahí ha de venir, así es él, le gusta hacer esperar a la gente.

-Madre perdóneme, verdad de dios que usted tenía razón...

-   ya estas muerto mi´jo ......

-No me niegue madre....

-  usted ya no es de este mundo, entienda 

-¡Cómo cabrones no!, ¿por tan poquita cosa me va a correr también usted?...

-Mire mi´jo, a usted se le acabó el pabilo, se le apagó su luz, esa que le da a uno dios mientras está vivo; no reniegue,  descanse en paz...

- . ¡Madre!, tráigame una botella y unos faros. Que descansar en paz ni que la chingada, voy a velar la vida hasta que me  vuelva a amanecer....

La mujer por ahí anda, como él está muerto pos... ella se aprovecha, ni quien la culpe; ya muerto uno no es lo mismo, Lencho lo sabe. Santo remedio. Paró de sufrir mi´jo por esa sinvergüenza. La otra agarró su camino con todo y sus criaturas, eso si le pesa a Lencho, pero ya se acostumbrará. La Lupe, ni al velorio se paró.

 Ahora si se está tardando, ha de venir midiendo las calles bien tomado, le digo, él en la parranda y uno aquí preocupada.

Aquí le traigo estas flores madre, ha de perdonar que no viniera antes, pero ando muy apurado con mis cosas. Ayer regrese de la frontera, los gringos se están poniendo muy bravos, ya no es igual que antes, apenas nos trajimos veinte mil dólares mi compadre y yo. Ya les dejé a la María y a los chamacos sus centavos. No me quisiera volver pas´tras, me tienen el rancho muy descuidado, pero ya nos cargaron de vuelta, salimos el sábado. Écheme su bendición, no vaya a ser la de malas.

Pobre Lencho, donde se fue a morir,  debajo del limón, en su casa, y sentadito en su equipal. Él pensó que en eso de torear las balas iba a quedar, y no. Sea por dios.

Si madre, me la traje de San Luis Rió Colorado Sonora, se llama Lorena. Delgadita, bonita, acaba de cumplir dieciocho años... qué me iba a imaginar yo, así no más me tropecé con sus ojos, será el destino, yo que sé...usted ha de saber más de esto.  Compréndame madre, no es un capricho...yo me entiendo con la María.

Ahí está afuera, en la camioneta, se me hace falta de respeto traérsela sin arreglar primero las cosas. Luego la va a conocer. Aquí le dejo este Cristo que le compre en Nogales Sonora, y unas velas, écheme su bendición.

Le hizo daño el dinero, cuando comenzó a trabajar en eso le dije que no me gustaba, pero era atrabancado y le gustó ese argüende. Yo se lo encomendé al señor del trueno, y me lo cuido... hasta que la vieja esa me lo enredo. Necesitaba haberle pedido al diablo que me lo  cuidará...

Ya dejé a la María , se quedó con el rancho y el dinero del banco. No le hace. Mire amá esta es Lorena, aquí se la traigo pa´ que nos eche su bendición, en dos meses nos casamos. Ya le mande hacer su gavetita, con capillita y todo, de puro mármol rosado, pa´ que el día que me case usted también esté de fiesta, no más salimos de misa y nos venimos con el mariachi pa´cá.

Ni un rosario me rezó, tampoco se casó.  

Ahí está, ¿no le dije?, bien borracho. Los perros le ladraban al eco de sus espuelas flojas y a su sombra en las paredes,  ¿quién más podía ser?.

Allá viene, espantándose los perros con el sombrero. Aquí hasta los chuchos se han acostumbrado a los muertos, les ladran como si los pudieran morder. Allá viene, ¿no lo ve?...  A todo esto, ¿pa´qué busca usted a Lencho?, si se puede saber.  Por el uniforme se nota que es gente del gobierno, soldado, guacho como les decimos por acá, sin ofender.  Oficial ¿verdad?.  No me diga que es de los que ayer chocaron su helicóptero contra las torres de alta tensión...entonces no sabe, más bien no se acostumbra, como Lencho...

Una no deja de ser madre ni después de muerta, y  algunos ni así se les quita lo sinvergüenza, pero eso de la ley y el deber, pos eso si no lo entiendo. ¡Ah que muchachos estos!.  Total, sirve de que los dos se convencen de lo que ya deberían saber, no es fácil, pero es cosa de acostumbrarse .

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