Felipe Sierra Hdez.
TAMAZULA, JALISCO (EL TRAVIESO).- Gran
relevancia ha tomado en los últimos años el tema del cáncer en la mujer, por el
número de víctimas que registra al año en el estado.
Sin embargo, existe otro tipo de cáncer que
también tiene gran incidencia en la entidad y del que poco se habla por las
implicaciones que tiene: el cáncer de próstata.
El doctor Miguel Alejandro Juárez Pérez,
responsable del programa de atención al envejecimiento del Consejo Estatal de
la Salud para la Atención del Envejecimiento, dice lo siguiente: “El cáncer de
próstata es la primera causa de muerte entre los hombres y poco se habla de él
debido a que se encuentra ubicado en un área muy delicada del sexo masculino,
tema aún tabú en esta sociedad”.
Causas. Como es todos los tipos de cáncer,
el prostático está relacionado no sólo con el estilo de vida de los pacientes
sino con factores genéticos, es decir que si el padre lo padeció, los hijos
tienen grandes posibilidades de desarrollarlo.
Así mismo el fumar y beber en exceso,
consumir alimentos grasos de origen animal, la falta de ejercicio, haber
padecido enfermedades venéreas, entre otros, la detonan.
Y tal como sucede con el cáncer cérvico
uterino y de mama, es un padecimiento silencioso y lento que no ofrece señales
de vida hasta que ya es demasiado tarde.
Agrega el especialista que:
“Desafortunadamente, al llegar a los 40 años, aproximadamente, muchos hombres
pueden presentar una hiperplasia benigna de próstata o crecimiento de la
glándula, lo cual si no se atiende puede generar grandes malestares y esconder
a éste enemigo silencioso”. Sin embargo la única forma, 90% cierta, de detectar
tanto el aumento prostático como el cáncer es el tan temido tacto rectal.
Vergüenza. “Existen muchos tabúes al
rededor de esta patología entre los varones porque no desean visitar al médico
para realizarse la revisión, pues lo consideran algo vergonzosa y que atentan
contra lo más preciado: su masculinidad” dijo el galeno. Es por eso que cada
año se han registrado aumentos considerables de casos y decesos por esta causa,
ya que en 2004 sostenían 378 defunciones lo que equivalía una muerte diaria. En
el 2005 y 2006 se registra que los decesos han ido en aumento, por lo que se
considera un problema de salud preocupante.
¡Ah que la idiosincrasia de nuestra
sociedad! Esto que sucede con los hombres es lo mismo que sucedió hace muchos
años con las mujeres -en especial en zonas rurales- con el Papanicolau.
Afortunadamente, la mentalidad de las mujeres en todo el país se ha modificado
y ya demandan la revisión cada año, porque saben que es la única forma de
detectar el cáncer, que es curable si se encuentra en sus primeras faces.
Síntomas. De acuerdo con el especialista,
el principal signo de que algo no está bien es el crecimiento de la glándula
prostática, la cual causa dificultad en la micción, disminución del chorro de
la orina, incremento en el número de veces que se va al baño, goteo terminal,
entre otros.
Pero cuando ya se trata de cáncer a estas
manifestaciones se le une la pérdida de peso en el individuo, cuadros de fiebre
inexplicable, cambios en la coloración y sangre en la orina. “Sólo el tacto rectal
realizado por un especialista nos puede dar la pauta de que se trata de esta
enfermedad, pues se siente la tumoración, la cual puede ser benigna o maligna”,
puntualizó el galeno.
Tratamiento. En el caso de la hiperplasia
benigna el personal médico puede ofrecer terapia farmacológica, pero debe
dársele seguimiento para descartar la posibilidad de una malignidad.
Cuando se trata de cáncer, además de la
radio y quimioterapia, el problema se resuelve con cirugía, la cual a decir de
los médicos, ya es totalmente segura y no deja ningún tipo de secuela.
El galeno señala lo siguiente: “antes de
los años 60’s, la cirugía dejaba complicaciones como impotencia y continencia
urinaria, lo que obligaba a los pacientes pedir que no se interviniera porque
era peor el remedio. Actualmente las técnicas que existen como la resección
transurectal no produce ningún efecto secundario y da una calidad de vida al
cien por ciento del individuo hasta por siete años”.
¿Gulp? ¿Qué no eran 7 años de salación?
¡Órale estimados lectores! ¡Anímense! Es por su bien, bueno...por bien de
todos. Total, nomás hay que decirle al doitor: “De menos un cafecito pa’ir
agarrando confianza” cómo dice un comediante por ahí.
Esto último es broma ¿eh?. Bien estimados
lectores, por ahora es todo. Nomás con unos artículos más los voy a estar
enfadando, pues por motivo de salud me separo de este espacio.
Hasta la próxima...Su amigo Felipe Sierra
Hernández.